Bienvenida a tu hogar
Querida Leiza,
Ahora, te sientes feliz y más libre. Te han entregado las llaves de tu nuevo hogar, un piso de autonomía en el que vivirás con tus dos hijos pequeños. Atrás queda ya aquella habitación diminuta, sin casi luz, sin espacio, en la que los tres compartíais un colchón pequeño.
Ahora, te emocionas cuando recorres tu nueva casa, cuando piensas en lo bien que estaréis, en que no está vacía porque tenéis muebles. Se te saltan las lágrimas, te sobran las palabras. ¡Gracias por dejarnos acompañarte tu recorrido hacia una autonomía real!
